Muy alta incidencia de autismo, no hay estadísticas oficiales


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Ángeles González Ceballos

Xalapa, Ver

 

Padres y madres de familia, acompañados de sus hijos, caminaron este domingo del Teatro del Estado hacia el centro de la ciudad para visibilizar a las personas con Trastorno del Espectro Autista.

 

Gracias a la convocatoria del Centro Mexicano para la Neurodiversidad y el Autismo, INTEGRA, decenas de personas participaron en la caminata por el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo.

 

El doctor Jorge Manzo Denes, investigador del Instituto de Investigaciones Cerebrales de la Universidad Veracruzana, expresó que existe una preocupación mundial sobre este tema, ya que la incidencia es muy alta y se tienen a muchos niños con Trastornos del Espectro Autista (TEA).

 

Señaló que desafortunadamente en México no se tiene una estadística formal sobre el padecimiento.

 

Opinó que dicha estadística la debería hacer el INEGI, sin embargo, lo que se tiene es de otros países.

 

«Ahorita, por ejemplo, la de Estados Unidos que hace unas semanas acaba de actualizar, se dice que hay uno de cada 38 niños con autismo, es excesivamente alto”, aseguró.

 

Con base en su experiencia, en Méxicos y la ciudad, los datos son muy similares y las concentraciones que se realizaron este domingo, dan muestra de ello.

 

Aseveró que el autismo no es una enfermedad, por lo cual no hay nada que curar, por lo tanto, lo que se debe crear es conciencia de ello.

 

Consideró que se deben hacer programas, terapias y, sobre todo, inclusión social y educativa, así como conocer el mundo de los menores con autismo, de lo contrario habrá muchas equivocaciones.

 

“Como sociedad necesitamos entender ese mundo para poder responder en consecuencia y poder integrarnos a este mundo del autismo que verdaderamente no conocemos, entonces es muy bueno estar haciendo conciencia”, comentó.

 

Agregó que el diagnóstico del autismo se da exclusivamente con la observación de la conducta del niño, pues no hay ningún estudio de laboratorio, radiografías, encefalografías, análisis de sangre u orina para diagnosticarlo.

 

“Nosotros podríamos creer que sabemos la conducta del niño y no es cierto, desde el punto de vista de un diagnóstico, en realidad la sociedad sabe muy poco de conducta, de observar la conducta del niño, esto se ha ido aprendiendo con el tiempo y ahorita los terapeutas, los médicos, los psicólogos están teniendo cada vez más herramientas conductuales para mejorar los diagnósticos”, indicó.

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